vista de un rio del Himalaya

El ego y la sumisión al entorno

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En la literatura general del siglo XXI, el ego es una especie de monstruo que habita en nuestro interior alimentándose de los halagos y las adulaciones de las personas cercanas a él para esconder un yo débil que no sabe como moverse en el mundo esperando salir a la luz algún día. El ego toma el poder del cuerpo, de los deseos, de las actividades y se mueve de manera asistemática. Hay muchos cantos a la eliminación del ego y muchas interpretaciones de que antiguas tradiciones meditadoras buscaban su anulación.

 

Todo y ser verdad, esto puede ser una verdad a medias.

Imagina que eres un monje budista que vive en las alturas de los Himalayas y tu vida transcurre en la observación de esos paisajes, el frío y la vida silenciosa. Tu identidad realmente no importa en ese ambiente de contemplación, eres un animal más en este mundo trabajando en comunidad y silencio. Desarrollar el ego puede ser peligroso para el bienestar de la comunidad pues no debe haber más jerarquía que la establecida por la tradición. Para el mantenimiento del buen ambiente puede ser interesante encontrar el presente absoluto y vivir al segundo a través del cuerpo sin deseo, así ser un yo de yos.

Así la vida en meditación se convierte en una rutina diaria, la observación de la respiración, los movimientos, los sentidos internos y externos y la búsqueda de la ascensión al Nirvana, mientras mantienes tu ego al mínimo para ser un fiel seguidor del Buda.

Vivimos  en un crisol de egos que viven, trabajan y respiran el mismo aire que yo respiro. Por desgracia o por suerte todos debemos tener una identidad única, valga la redundancia, a través de la cual asociarnos con las otras identidades únicas de este mundo. Vivimos al son de unas normas, sin embargo tenemos una historia, formamos parte de algo más que nosotros mismos, una familia, una escuela, un trabajo, un grupo de amigos.

El ego puede ser parte de un todo que conforma quien yo soy y ser absolutamente consciente de lo que está pasando en el exterior. Conforma nuestra identidad y nuestra forma de presentarnos al mundo, aglomera los adjetivos recibidos del exterior y crea una imagen a partir de ellos, por lo que desde esta visión, puede considerarse el primer filtro inconsciente para el resto de elementos físicos y mentales del yo soy. Se convierte pues en un elemento esencial en ese algo más que conforma nuestra identidad y según la información que recibirá del exterior conformará una imagen de sí mismo. Esto y lo percibido por los sentidos pasará a formar parte de la imagen global que tendremos sobre nosotros mismos y tendrá una incidencia definitiva en la conformación de la imagen mental del yo.

Hay personas que de manera automática tienen una percepción de la realidad interior y exterior en sintonía, su mundo interno y externo están sincronizados. La imagen percibida por el ego y los sentidos son muy similares permitiendo al mundo interno entender, sin necesidad de hacer consciente el proceso, la realidad que le rodea.

A partir de este modelo, tenemos 7000 millones de realidades internas creadas y moldeadas a través de imágenes mentales que pueden estar más o menos conectadas con la realidad externa.

Al nutrirse de los adjetivos que le rodean, el ego puede recibir los elogios exteriores, conformar una imagen de sí mismo muy positiva y crear una sensación a través de los sentidos de alegría y reafirmación para la imagen interna, que a través de los patrones mentales que tenga se convertirá en acciones hacia el exterior y hacia el interior con otra amplia gama de respuestas mediante los registros aprendidos e imaginados que haya almacenado en su vida. Este es un ejemplo alegre de “la sumisión al entorno”, de lo que puede pasar a lo largo de la vida de una persona. Puede recibir elogios, aunque también halagos, pero también gritos o caricias, o ambas al mismo tiempo, así que la imagen del ego va a ser conformada a través de todas estas situaciones.

Volviendo a la vida monástica en el Tibet, el vivir al segundo significaría estar absolutamente conscientedel fluir del cuerpo a través del entorno. Llevar la imagen externa sin filtros a la imagen interna y vivir en armonía. Hacer consciente el proceso automático de las personas que pueden hacerlo inconscientemente. Llevar al ego al punto que le pertenece, a considerarse una parte más de un yo completo que forma parte de un cuerpo, una mente y un entorno al que puede adaptarse perfectamente.

Sin embargo, tenemos todos estos patrones mentales heredados y creados por nosotros mismos, las expectativas del entorno y el interior y inputs infinitos que modulan el proceder del cuerpo y la vida, que llegar a través de la meditación a un estado de conciencia puede hacer nuestra travesía mucho más tranquila a través de las aguas de la realidad absoluta en la que vivimos. El entorno nos influye de manera positiva y negativa, según el nivel de desconexión que tenga el ego con su realidad interna y de los patrones mentales que tengamos, el individuo se identifica con lo que viene del exterior.

El llegar a traer la atención al presente, al cuerpo, al segundo a segundo, puede ser interesante para comenzar a entender y conocer el mundo interior y los patrones de los que disponemos, “anular” el ego, permite vivir en introspección y con todas las partes del yo en armonía sin demasiadas interferencias. Vivir en este estado es muy beneficioso para el yo, sin embargo la velocidad y las situaciones de la sociedad nos obligar a salir de este estado para poder responder a estas situaciones de la mejor manera, posible y por lo tanto el ego debe reaparecer pues debe recibir las respuestas del exterior y generar las imágenes sobre las que seguirán las acciones y respuestas. En este estado de cosas puede ser interesante conocer todo esto que se puede descubrir a través de la introspección, adaptar el ego y todas las otras partes que se consideran entidades separadas para que aprendan a considerarse partes de un mismo sistema y comiencen a trabajar juntos en pos de una adaptación del mundo interno al mundo externo mucho más productiva de las que pueden realizar nuestras partes por separado y muchas veces en antagonía.

Esto puede causar un sobresalto en el mundo exterior que dependiendo de como sea el que vivimos puede producir respuestas de agrado, desagrado o indiferencia. Siendo la última las que se da con más frecuencia, pues estás rompiendo, como busca evitar la vida monástica, las reglas por las que se ha ido forjando el sistema. Sin embargo, recibiendo todas las señales con los filtros en armonía, puedes ir adaptando el mundo exterior a los cambios realizados por tu mundo interior.

Obviamente esta exposición ha sido realizada simplificando los procesos psicológicos básicos y buscando no entrar en concepciones sobre salud mental muy profundas, pues lo expuesto forma parte de mi opinión personal y la teoría de vida que he ido creando a través de la práctica personal y la observación e interacción con el mundo que me rodea. El camino no siempre es de rosas y tan bien estructurado. Somos 7000 millones de realidades en este mundo luchando por la supervivencia y con escaso tiempo para dedicarle al crecimiento personal, sin embargo las personas que no solo consiguen el crecimiento personal sino que consiguen plasmarlo en el mundo exterior más inmediato, puede ser que vivan una realidad en la que la felicidad se incrementa y los problemas del exterior y los errores del interior pueden ser tomados como una oportunidad para dar un salto en el conocimiento personal y en el conocimiento de ese algo más.

Alejandro Orsi Malatesta

 

Colegiado 24550

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